El fruto del Espíritu Santo
Gozo, Paz, paciencia, dominio propio, el carácter. Estas cosas deben ser vistas como los frutos del Espíritu Santo que deben estar presentes en nuestra vida en el día a día. Es una conquista del día a día. Conquistar el enojo, el mal carácter, la desesperación, es morir al ego. Rom. 12:2. Hay que salirnos de lo que siempre hacemos, lo que siempre pensamos. Hay que tener un nuevo pensamiento según la huella de Jesús. Empiezo a moldearme y empiezo a dejar de padecer. El que se hiere con facilidad es porque ha sido rechazado. Hay que manejar los niveles de rechazo y de maltrato que he recibido. Me siento en un lugar menor al de los demás y me ofendo fácilmente. Si entiendo que Dios es bueno ya tenemos que rechazar todo maltrato, todo rechazo en mi vida. Dios me posiciona como cabeza y no como cola. No podemos ser autoritarios, tengo que tratar mi carácter para lograr entender el propósito de Dios en mí. ¿Quién tiene el control? Aunque estamos a cargo de nuestras casas no todo e...