El fruto del Espíritu Santo

 Gozo, Paz, paciencia, dominio propio, el carácter. Estas cosas deben ser vistas como los frutos del Espíritu Santo que deben estar presentes en nuestra vida en el día a día.

Es una conquista del día a día. Conquistar el enojo, el mal carácter, la desesperación, es morir al ego. Rom. 12:2. Hay que salirnos de lo que siempre hacemos, lo que siempre pensamos. Hay que tener un nuevo pensamiento según la huella de Jesús. Empiezo a moldearme y empiezo a dejar de padecer.

El que se hiere con facilidad es porque ha sido rechazado. Hay que manejar los niveles de rechazo y de maltrato que he recibido. 

Me siento en un lugar menor al de los demás y me ofendo fácilmente.

Si entiendo que Dios es bueno ya tenemos que rechazar todo maltrato, todo rechazo en mi vida.

Dios me posiciona como cabeza y no como cola. No podemos ser autoritarios, tengo que tratar mi carácter para lograr entender el propósito de Dios en mí.

¿Quién tiene el control? Aunque estamos a cargo de nuestras casas no todo es idea mía y hay cosas que tengo que aceptar. Dios nos puso al mando de nosotros mismos. Tengo que aprender a vivir en niveles de justicia para establecer Justicia. Cómo está tu hogar, tu carácter.

Eres hijo de Dios. Estás posicionado en la Justicia del Cielo.

Qué entendimiento tenemos de las regiones celestiales. Mientras más nos creamos Hijos más vamos a estar alineados con los que Él nos dijo, el hombre fué puesto sobre la Tierra para gobernar. El deseo del Señor es que nadie perezca sino que se arrepientan. 2Pedro 3:9.

Si esto no se cumple es responsabilidad nuestra que no teemos la capacidad de que el deseo de Dios se cumpla. Ven y sé nuestro Rey, oh Dios. Mateo 6:10, Juan 5:2 al 9.

El Señor apovecha esto para fortalecer la iglesia de Cristo.

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